6 Biblias y un Libro empolvados

img_20161121_221946 Entiendo la indignación de Lutero ante el contemplar a los pobres creyentes alemanes en la compra de indulgencias, (pero no condono su corazón que aborrecía),  lo cual lo llevó a escribir sus tesis. Escribo éstas líneas con indignación, tristeza, enojo, y pido a Dios me perdone si carezco de mesura a la hora de hacerlo, y que me guarde de ser dejado llevar por emociones efímeras y no ser objetivo. Esto es una Elegía, una indignación, una lluvia de ideas, un cúmulo de sentimientos de indignación expresados como un artículo. A causa de ésto acontecido. Espontáneamente, sin oportunidad de poder revisar.

¿Porqué el título de éste artículo? No es publicidad, sino meramente espontáneo. Es el recuerdo, un triste recuerdo que dejó una persona amada, una persona apreciada, que no fue otra cosa sino al final de cuentas víctimas de un sistema opresor y dictatorial.

En los 11 años que El Señor me ha concedido tener de creyente, he conocido a muchos líderes, pastores, «profetas», y toda suerte de personajes, algunos loables en su caminar cristiano, otros de los cuales sólo se puede pedir misericordia por sus vidas a causa de su manera de dirigir al pueblo de Dios.

Recordando las Palabras del Apóstol Pablo a su joven Aprendiz Timoteo:

13 Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza.

14 No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio.

15 Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos.

16 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.

¿Cómo es que pueden ser ignoradas éstas palabras en el liderazgo actual? En serio, de verdad es la pregunta. Pablo insta a su discípulo en leer, no solamente él mismo (lo cual era más que obvio para un maestro de aquella época), sino la lectua pública. En esos 4 versos se insta varias veces.  ¿Porqué el apóstol le diría a su «hijo» espiritual que tuviera cuidado de sí mismo ? El corazón del hombre es tan vano, tan orgulloso, tan lleno de tanto amor por si mismo, antes que por Dios.

¿Cómo es posible que un líder, argulla y defienda su llamamiento sólo por experiencias sobrenaturales y por su susodicha disciplina en la lectura, pero simplemente no tenga ninguna noción del amor del Señor?  ¿Cómo es posible que rechacen un estudio disciplinado, teológico y serio de la Biblia (teniendo la posibilidad) y solamente guiarse por lo que «El Señor le enseña» en lo íntimo de manera audible? ¿No son acaso éstos los líderes que edifican una torre de Babel (o mejor dicho, hace que sus oyentes la edifiquen), un imperio centrados en sí mismos, lejos de extender el Reino de Dios? ¿Cómo es posible en verdad que una persona tome tan literal e incluso lleve al límite el versículo de «quien no aborreciere a padre y a madre» y hacer que las personas se alejen literalmente de sus familias por estar en desacuerdo con la cosmovisión de los líderes, en vez de unirse en oración y en amor?

¿Cómo es posible que a una persona que peca, lejos de buscar su restauración, su salvación (si es que solamente era un oyente), su re-incorporación al cuerpo de Cristo para ser un creyente comprometido, se le aísla, calla, somete bajo un yugo de autoridad pesado siendo como consecuencia que éste al final deserte de la fe, se confunda y que no quiera saber de nada más acerca del Cristianismo?

Cuando una persona que se encuentra al frente, lejos de ser un líder, es un protagonista, no hará otra cosa sino centrar la autoridad de la Palabra en su interpretación, definir amistades, establecer sus propios límites, poner reglas, limitar el habla, decidir por los demás, hasta el punto en que, si los congregantes, no son maduros en la fe, terminarán creando en él un ídolo, aunque éstos no lo sepan.

¿No es acaso la humildad y mansedumbre del Señor la que nos ha sido dada para imitar? ¿No es el legado apostólico el amor? ¿No es acaso el ejemplo de los padres la mansedumbre para lidiar con las dificultades? ¿No es acaso el amor aquello de lo cual el Maestro dijo «así el mundo sabrá que sóis mi discípulos»?

Es doloroso ver un alma pecar, pero aún lo es más, ver que no sólo a éstos, sino a otras personas, son abusadas de autoridad, y que, cuando salen de alguna congregación así, tienen temor de volverlo a hacer, sosteniendo que «no quisieran que volvieran a enseñorearse de sus vidas«.  Cuando la Biblia es tomada sólo en las porciones que apoyan nuestra manera de pensar, cuando interpretamos la Biblia (disque, porque en ocasiones no lo hacen más que un niño con la Teoría de la Relatividad) según lo que queremos que diga, no hacemos otra cosa sino amordazar la Palabra de Dios, e intentar de manera necia, insensata, quitar la Soberanía a Dios. No podemos lanzar una piedra (como así suele llamárse a la amonestación) sin buscar asimismo el sanar la herida de aquél que ha sido golpeado por ésta. No se debe decir «es así, porque Dios me lo dijo», ni «Dios me ha hablado a mí», si no estamos interpretando El Texto Divino como es debido, si no lo citamos como es debido. Si El Espíritu Santo (que es Dios), que es quien está morando activamente en la Iglesia, dirige la atención a Cristo Jesús, ¿quiénes somos nosotros para atraer la atención a nosotros?

¿Cuántas personas no salen año con año de las filas de las Iglesias, de la Fe, a causa de personas abusivas, dictadores, mutiladores de familias, que interpretan la Biblia conforme a sus propios deseos, que ponen yugos pesados a las personas que ni ellos mismos llevan y que lejos de llevarlo, solamente a conveniencia aprueban en unos lo que condenan en otros?

Creo firmemente, y con mucho dolor, que si un líder, no está dispuesto a estudiar La Escritura, empaparse de ella, orando con fervor, y procurar conseguir cuanto recurso esté en sus posibilidades, para poder interpretar La Palabra y dejar que Dios le hable lo que El Pueblo suyo necesita a través de la predicación del hombre, si no se está dispuesto a ser disciplinado en éstas áreas, en estudiar teología, interpretación,  en dar comida al Pueblo de Dios para poder vivir en éste mundo mientras El Señor aún no regresa, y no solamente pensar en el cielo, olvidando la misión en ésta tierra. Si no se está dispuesto a crear lazos, romper barreras, traer al perdido, amar al prójimo y aún a los enemigos, en hacer el bien a los demás, y ser como Jesús, y lejos de ellos sólo se divine (neciamente) por cuestiones secundarias, no se restaura, se condena, abusa y se vuelve el predicador el centro de atención, entonces que abandone el púlpito, el liderazgo, y haga un favor a la fe, y no se haga llamar cristiano, si es que no está dispuesto a seguir a Cristo.

¿Palabras duras? Tal vez. Pero vienen de un corazón que se ha partido, cómo una persona, que se supone que solamente devolvería un libro prestado, al final de cuentas devolvió 6 Biblias empolvadas, y ese libro, y con ello, se marchó, para volver sin saber cuándo, con dudas, con un corazón roto, sin saber a dónde pertenece, y sin tener luces y con una fe abatida hasta la muerte. Todo, por causa de haber fallado, y de que su arrepentimiento no fue aceptado, y lejos de ello, se les confinó a la solenitud, rodeado por un círculo escondido de amigos, y que le  fue hecha la vida difícil a causa de simplemente de no hacer lo que un líder dijo a la manera que éste quería. Triste, demasiado triste, pero éste es el «cristianismo» imperialista que muchos viven.

Oremos por aquellos que viven en situaciones así, y seámosle de apoyo. Santiago nos dice:

sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados. (Santiago 5:20)

 

Author: Luis Huerta

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