Nacen, crecen (en la iglesia), estudian… ¿y se van? | El ciclo de Vida del Joven Cristiano

“…sino santifiquen a Cristo como Señor en sus corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que les demande razón de la esperanza que hay en ustedes. Pero háganlo con mansedumbre y reverencia” (1 Pedro 3:15)

Ya saben, ¿no? El clásico versículo que utilizamos como espada para desenvainar en contra de los incrédulos que se atreven a levantarse en contra de la fe o que bien usamos para tener en mente la necesidad tan grande de tener conocimiento acerca de cómo hacer apología del cristianismo. Pero, ¿y cuando el problema no viene de afuera sino desde dentro de nuestras propias filas?

Hace unos días, grabé un vídeo a causa de una preocupación.  Dicha preocupación fue a causa de un joven cercano a mí, al cual en su debido momento, me gustaba instruirlo (en  lo poco que pudiera) acerca de la Vida de Fe, La palabra de Dios, etc.  A causa de que cambié de congregación, y de que en ese lugar, tienden a censurar a quienes se salen y que además de ello, a los que siguen dentro, les exhortan (a modo forzoso) a no hablar con quienes han salido, no pude dar seguimiento a tal joven.

Después de un tiempo que pasó, comencé a percatarme que sus publicaciones, estados (en redes sociales), etc. apuntan a una persona muy distinta al joven que dejé al irme de la iglesia. En algunas ocasiones, después de haber conversado con él por mensajes, me percaté que algunas ideas de él en cuanto a su percepción de la vida, Dios, etc. habían cambiado. ¿La razón? ¡Ah, pues había comenzado a estudiar psicología! ¿Qué tiene que ver eso? Pues, que para él la batalla de “seguir a Cristo, vs nuestro cuerpo de pecado” ahora era un paradigma  nada más. ¿Alguno de ustedes ha estudiado psicología? ¡Bien! Si es que estás firme en La Palabra, no significa ésto que el estudiar sea malo, sin embargo, el problema tanto en el área del estudio, así como en cualquier otra, es la falta de firmeza y seguridad en al fe que se dice profesar. La psicología le dio respuestas a éste joven, que no las encontró en el grupo de fe en donde se congrega, y sus líderes, padres, etc, no son capaces de darle respuestas satisfactorias a sus interrongantes, sino solamente una lista de prohibiciones y reglas, y que, siguiendo tales, podrá asegurar su lugar en un advenimiento repentino del Señor y un Cielo Escatológico. Pero ninguna de esas  lista satisfacía las necesidades y preguntas de su corazón en cuanto a la vida, al fe, el pecado, la santidad, etc. Su vida, estuvo llena de “Solamente obedece y serás bendecido”, “no discutas y te irá bien”, pero nunca razones sabias.

Verán, aquí el problema tiene muchas causas y en cada una de ellas tiene un peso de culpa el cual debe de ser considerado, y cada cual, conforme la responsabilidad que Dios ha dado. En el vídeo hablo de varios factores, pero los enumeraré aquí según el orden que creo que es pertinente.

  1. Los líderes no se preocupan por aprender acerca de las problemáticas actuales.
  2. Esos mismos líderes no están preparando a los creyentes.
  3. Los padres no instruyen debidamente a sus hijos en el camino de la Fe.
  4. Los jóvenes, al no encontrar respuestas en el Cristianismo, las encuentran fuera de él.

 

Los líderes

El versículo que vimos en el Libro de Pedro, debe de ser suficiente como para que cada creyente, aunque no sea su ramo de especialidad y tal vez su línea ministerial, deba tener básicos conocimientos de “cómo defender su fe”. Y aunque usted no lo crea, personalmente creo que conocer suficientemente La Palabra de Dios, ya es una ayuda enorme. ¿Suficientemente? ¡Sí, hombre! Al menos haber leído la biblia completa (cuidadosamente) unas 3 veces. Sé que hay ministerios que se dedican a la restauración, algunos a misiones, otros a evangelismo, otros… no sé, tal vez SOLO a predicar que Cristo viene. Pero el gran problema reside en que estemos solamente estancado en ello, y descuidemos otras partes importantes.  “¡Pero el mundo siempre tendrá problemas!” gritarán algunos, “¿Para qué preocuparnos de esos problemas cuando las almas se pierden?”. ¡Oh amado hermano! Si dices eso, es porque solamente has leído la Biblia como un conjunto de versículos aislados uno del otro, y no has podido contemplar un panorama más general de la Biblia. Desde sus inicios, el cristianismo lidió con problemas que pudieran poner en riesgo la fe de los creyentes.

  • Los creyentes hacen un concilio a causa de los Fariseos creyentes que intentan circuncidar a los gentiles y hacerles obedecer la Ley de Moisés. (Hechos 15)
  • Pablo, constantemente escribe con respecto a quienes intentan desviar la fe de los creyentes hacia el judaísmo u otras filosofías. (Col 2:8; 1 Tim1:4; 2 Tim 4:4)
  • Juan habla en contra de los agnósticos en su epístola. (1 de Juan 2:18-29)
  • Apocalipsis denuncia los problemas de las iglesias y el culto al emperador (Ap 2 y 3).

Por tanto, vemos que, ejemplos en la escritura, son varios, y en cada uno de ellos, se daban una respuesta y una solución, con sustento Bíblico, de la problemática que se llevaba a cabo en ese momento. Por tanto, es necesario, estar al tanto de cuáles son los problemas, los cuestionamientos, y argumentos que éste mundo moderno levanta en contra de la Fe en Jesucristo. Para ello, personalmente creo que los líderes, tanto de jóvenes  y pastores, no deben tener miedo de leer libros, que tal vez los hagan dudar y cuestionarse, pues, ¿qué es la fe sino certeza misma? ¿Qué clase de fe tienen que tienen temor de ser cuestionados? Muchos líderes se quedan estancados con los conocimientos que adquirieron en su juventud, y no buscan aprender nada más, y por tanto sus discursos, predicaciones, enseñanzas, ministerio, etc., siempre gira sobre el mismo eje, sin prestar atención ni cuidado a todo aquello que pudiera ayudar en la edificación de su cuerpo. Ignoran los cambios en la sociedad, y su pensamiento. Por tanto, al estar ajenos a éste mundo, al cual Cristo nos mandó a predicar el evangelio (Mat 28:19-20), ignoran el cómo poder predicar de una manera eficaz. En muchas ocasiones reducimos el evangelio a negaciones y reglas, las cuales, crean un peso innecesario en los jóvenes, a quienes no se da razones sino solamente órdenes. No hay la preocupación de formar discípulos, sino solamente robots o “soldados” que al decir “marchen”, respondan “Señor, ¡sí señor!”

 

Los padres

De éste tema, hay mucho qué decir, sin embargo, creo que es obvio y natural entender que, si los padres de un joven creyente, son asimismo creyentes, es necesario que ellos mismos procuren llevar a los pies del Señor a sus hijos, siendo ellos el primer vehículo por medio del cual La palabra del Señor pueda  venir a las vidas de Sus hijos. Deuteronomio (6:6-9) es claro en cuanto a lo que Dios delegó al pueblo de Israel en cuanto a la necesidad de predicar a sus hijos y de tener en todo tiempo La Palabra de Dios consigo, de modo que no la fuesen a olvidar.

Y el problema se ve catalizado de una manera mayor, si es que los padres no han recibido ningún discipulado o ayuda especial de parte del liderazgo de la iglesia, esto es, herramientas de interpretación. Si los líderes no desafían a los padres a leer La Palabra de Dios y aprender a interpretarla como es debido, los padres  (excepto en un porcentaje muy ínfimo) no se sentirán desafiados, excepto cuando sus hijos se encuentren en un momento de rebeldía, el cual pudiera ser, potencialmente, “demasiado tarde”.  No debe ser necesario que un líder, pastores, etc., funjan papeles de arrieros, sino solamente de guías. Cada creyente tiene la responsabilidad de desear como niño la leche no adulterada (1 Pedro 2:2) y la finalidad de esto, Pedro mismo la describe, crecer para salvación. Pero si los padres creyentes, no tienen el cuidado de estudiar, ¿Qué será de sus hijos? De nuevo, no se puede generalizar y no lo estoy haciendo, porque es bien conocido que en muchas ocasiones, los hijos son quienes tienen una llama ardiendo respecto al evangelio, pero los padres, solamente muestran una antipatía y cierto temor. También se entiende que en ocasiones, algunos padres, por causa de circunstancias ajenas a ellos, no tiene  el modo de sustentar estudios, o que, por causa de su formación humilde, tienen dificultad, pero ante todo ello, debemos afirmar lo que La palabra de Dios misma dice “Dios da la sabiduría” (Prov 2:6) y “el principio de la Sabiduría, es el temor de Dios” (Prov 1:7).

Los jóvenes

¡Sí, sí! ¡Lo sé! No podemos dejar toda la carga de la responsabilidad a  los padres y líderes, los jóvenes también tienen su responsabilidad. ¡Por supuesto! Debemos recordar que las Palabras que son para Salvación, tienen la condición de aquél que cree (Juan 3:16). Por tanto, los jóvenes que han crecido en el seno de una familia cristiana, tienen una responsabilidad enorme, ya que, la mayor parte de ellos, ha recibido educación y ha escuchado durante mucho tiempo la Palabra del Señor. Así como se dijo de los Padres que Pedro manda a desear la leche no adulterada, también los jóvenes deben de beber ese trago difícil de pasar. Tanto líderes como padres tienen responsabilidad, pero debemos saber que Dios en ningún momento, condonará la falta de fe personal, a causa de los malos testimonios y ejemplos de otros.

Sin embargo, se entiende que los jóvenes sientan confusión, preguntas, cuestionamientos, y que en muchas ocasiones, la educación cristiana que se les ha dado, es muy pobre. Los jóvenes, en su gran mayoría, asisten a clases dominicales desde pequeños, para ser desafiados por retos tan difíciles teológicamente hablando como “Pintar el arca de Noé”, “Colorear a David y Goliat”, etc. ¡Esperen, esperen! Antes de que me apedreen los maestros de escuela Dominical, entiendan que en ningún momento se discrimina su trabajo ni se menosprecia. Sin embargo, debemos darnos cuenta, que, aún el tiempo que los jóvenes, durante toda su vida eclesiástica (porque no se puede decir cristiana, porque algunos ni creyentes son), reciben semanalmente  1 hora de enseñanza, durante muchos años. ¿Qué es lo que se les enseña? ¿Acaso es lo suficiente para hacer frente a un programa educativo secular, que tal vez atenta contra La Fe en Cristo y que es tal que, en 4 años, el joven estará graduado y equipado con lo que se le enseñó? Aunque de nuevo, la principal responsabilidad de la educación cristiana, no es de los maestros, sino de los padres (en el hogar, claro). Si no podemos superar o hacer las cosas igual o mejores que una escuela secular, la cual por medio de un programa que dura 4 o 5 años, es capaz de formar profesionalmente a un alumno, hemos fracasado (parafraseando las palabras de Jonathan García). Los jóvenes, cambian constantemente, los retos, batallas, pecados, entre otras muchas cosas, van cambiando con el tiempo, el nivel de tentación es mayor, el factor de distracción se acrecienta, y nosotros, ¿qué hacemos para combatirlo? ¿Acaso habremos de combatir las embestidas del enemigo y de éste mundo contra la fe solamente volviéndonos ermitaños?

Conclusión

El mundo cambia constantemente y las ideologías cada vez dan giros inesperados en la humanidad. Las batallas que cada joven lidia en cada generación son distintas, y por tanto, la manera de combatirlas, aunque en esencia es la misma (El Evangelio de Salvación), la manera de llegar a un conocimiento y una predicación eficaz del evangelio cambia conforme al tiempo. La predicación del Evangelio a jóvenes o personas en general, no es la misma de la época apostólica, de la patrística, de la reforma, de los 70’s y para no ir tan lejos, la de los 90’s no es cercana a la predicación actual. Los tiempos cambiantes, demandan junto con ellos, maneras distintas de entregar el mensaje del Evangelio, en su forma, en su contenido, pero no en su esencia. Mientras que hace unas décadas el decir “La biblia dice” evocaba respeto y seguridad de quienes escuchaban por primera vez el mensaje, ahora simplemente provoca un “Y eso  ¿qué tiene que ver?”, por lo tanto, los nuevos planteamientos para impedir el mensaje, sugieren que los que entregan tales buenas nuevas, deban aprender los dilemas e ideologías principales de la sociedad moderna, como ha sugerido el Dr. Pablo Jiménez Rojas.

Por tanto, es menester de tanto Padres, aunque principalmente líderes, el poder formarse e informarse de todas éstas situaciones, y que de ésta manera, los jóvenes, puedan recibir una formación cristiana, y un discipulado necesario, en vez de un sinfín de reglas sin sentido.  Hacer lo último es trivializar y no sólo eso,  hacer retrógrada el mensaje del Evangelio, no habiendo diferencia alguna con los fariseos que querían volver a la ley de Moisés, creyendo que, a través de la obediencia a la Ley Mosaica y sus rituales, serían capaces de heredar la vida eterna.

Nos es necesario conocer más, entender que éste mundo, tiene ideales y políticas que distan diametralmente del Reino de Dios, pero no por ello dejarnos intimidar ni arrojar una sábana sobre todo pretendiendo ignorar lo que sucede y las problemáticas, sino hacer la labor de apologetas y encarar todo aquello que se levanta contra el Conocimiento de Dios, como Dijo Pablo.  Así como lo hicieron los primeros creyentes y muchos reformadores, debemos abrir la boca por la justicia (Prov 3:18), y cumpliendo todos nuestro papel, nos daremos cuenta que nuestros jóvenes, que son quienes recibirán la estafeta del Evangelio después de los líderes actuales, tendrán una fe firme y segura, no creyendo que el cristianismo está peleado con la razón, sino valiéndose de tal don que nos dio Dios, para poderle Glorificar, usándolo para beneficio del Evangelio y con esto, de los Planes Salvadores de Dios, en la expansión de Su Reino.

 

 

Author: Luis Huerta

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