¡Síguele síguele! | La doble advertencia en Apocalipsis

Creo que la mayoría de Mexicanos estamos familiarizados con la expresión del Título, pero para quienes son ajenos a ésta, aquí va la explicación: Un padre/madre mexicano, cuando nota que su hijo desobedece deliberadamente,  de manera sarcástica dice “¡Síguele, síguele!” como una manera de desafiar y advertir al mismo tiempo, que, de seguir haciendo aquello que causa disgusto, puede venir un castigo o consecuencia lamentable. Podría parecer contradictorio, si se ve de manera literal, que nuestros padres, nos insten a continuar haciendo aquello que nos podría traer un castigo si continuamos, pero es una manera de indicar que dejemos de hacerlo (ya saben, padres).

Noto un símil con el texto final de Apocalipsis donde se hace una de las últimas advertencias, donde Dios mismo Testifica:

 

«Que el injusto siga haciendo injusticias, que el impuro siga siendo impuro, que el justo siga practicando la justicia, y que el que es santo siga guardándose santo.” (Apocalipsis 22:11)

 

Algunos, podrían llegar a pensar que Dios  está incitando al pecado, de la misma manera, que podrían pensar que cuando un padre dice: “¡Síguele!”, le invita a proseguir de manera de que reciba su castigo, como si el padre se deleitara en castigar a sus hijos. Sin embargo, si leemos Apocalipsis, más allá de las copas, más allá de las trompetas, y dejamos de ver las cosas que pasan en sí (castigos) y ponemos la mirada en el Carácter de Dios, encontramos que ha pasado “todo un libro entero” (Biblia) de revelación, toda una historia de Salvación, todo un Drama, en cuanto a la Redención, que tuvo como clímax, la muerte y resurrección del Hijo de Dios, a manos de la humanidad a quien se piensa redimir.

Si leemos el Apocalipsis, a la luz del Pentateuco, del libro de los Reyes, de los profetas, del Nuevo Testamento, del libro de los Hechos, de las cartas Paulinas, nos quedaríamos anonadados y pensaríamos más bien “¡Señor! ¿Cómo es que no hiciste esto antes?” El Apocalipsis, más que ser un libro lleno de castigos y de figuras proféticas futuristas, es un libro que nos muestra el carácter y la decisión final de Dios para erradicar el mal, de modo que el camino quede bien allanado, para poder hacer descender Su Tabernáculo entre los hombres. Leyendo Apocalipsis, las plagas y los comentarios joaninos entre ellos, podemos notar una cosa: Dios no puede permitir que siga habiendo pecado si es que descenderá su tabernáculo. De nuevo, si lo vemos a la luz del Pentateuco, el campamento debía ser un lugar impecable, de modo que ni siquiera se permitía que hubiera desechos humanos de ningún tipo en el campamento, en virtud que Dios “morara en medio de ellos”, entonces, ¿cómo podría permitir que la tierra estuviera manchada con pecado si es que planea en algún momento traer su Tabernáculo o Presencia físicamente a estar entre nosotros por siempre?

Personalmente, cuando veo la invitación Divina a “permanecer en la inmundicia”, la veo como la advertencia de un Padre, dado que, durante todo el libro, llegó a comentar a través de su siervo Juan, en repetidas ocasiones “y los hombres blasfemaron contra el Dios de ciego, viendo las plagas que acontecían”. Corazones tan entenebrecidos, que no eran capaz de arrepentirse con el fin de recibir el perdón de Dios, sino que alzaban su puño en contra del cielo, para maldecir a Dios. Viendo tantas calamidades de ese tipo y tal dureza del corazón, cuando Dios dice “El que es inmundo, que siga siéndolo, y el que practica injusticia que siga practicándola”, y al mismo tiempo “el que es limpio, límpiese todavía aún más”, la veo como la invitación de un Padre, como si fuera mi padre terrenal, exhortándome a abandonar aquello que interrumpe nuestra comunión, e invitándome a afirmar aquello que me permite permanecer en Él. No lo veo como alguien que se deleita en castigar al malo, pero sí como alguien que Advierte de las consecuencias de permanecer en impiedad y dureza, esto es, que cuando la calamidad viniere, no sería capaz de alzar la voz rogando misericordia, sino maldiciendo a Dios.

Cuando leo Apocalipsis, mi corazón tiembla de temor santo, pero a la vez, busca refugio en Él, sabiendo que Él prepara morada para vivir junto a Él Eternamente, pero asimismo, un llamado a la perseverancia, y al no negar la fe, y endurecer el corazón a causa del pecado. Encuentro en Sus advertencias amor, y temor santo.

Photo by Esteban Lopez on Unsplash

Author: Luis Huerta

2 thoughts on “¡Síguele síguele! | La doble advertencia en Apocalipsis

  1. Una esposa generalmente quiere escuchar a diario un «te amo» de su esposo, sin embargo, por diseño distinto, el hombre asume eso, pues él por ejemplo no necesita un «te amo» a diario. Pero, en el caso de la mujer, es necesario, aunque a veces como esposos lo olvidamos. Este tipo de artículo, es el «te amo» que todo cristiano necesita escuchar a diario. ¡Lo necesitamos!

    ¡Adelante Luis!

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